CAPITULO 1
Un olor intenso invade la habitacion, un olor metalico que puede incluso saborearse. Una luz parpadeante de un televisor deja ver una decoracion bañada de un rojo oscuro, cada vez mas oscuro.
Preparo la mesa, no a conciencia, sino como una cena mas, con agua , sin pan, sin nada que pueda apagar el sabor de un manjar unico. La ayudo a situarse frente a mi, cerca, para poder tocarnos, para poder olernos. En ese momento el olor que invadia la habitacion va desapareciendo, para dar paso al olor de la comida.
Antes de empezar se que sera la ultima vez que cene con ella, pero no importa, se entrega a mi como nunca antes se entrego a nadie.
Saboreo el tenedor como si los restos de comida formasen parte de el, noto un fuego intenso recorrer mi garganta, y una sensacion estraña se apodera de mi.
La miro tumbada en el suelo, bañada por ese rojo oscuro y comprendo lo que soy, soy su dios, soy su juez y su verdugo. Me alimento de ella, ya forma parte de mi.
Desconocida y tan mia. Es mi primera vez, pero se que no sera la ultima, acabo de nacer, de sentir algo indescriptible y fascinante. Toda mi vida he sido debil, toda mi vida vacia. Acabo de descubrir mi fuerza, mi poder y no pienso parar, la necesidad de sentirme fuerte se apodera de mi y mientras apuro la cena ,ya pienso en mi proximo manjar.
He de salir de alli, toda la habitacion esta llena de mi. La beso y me despido de ella. Inundo de llamas la escena, es mi primera vez y no quiero que sea la ultima, mi visita quedara reducida a cenizas. Me abro paso entre el humo, mientras escucho de fondo las voces de alarma de la gente y a lo lejos se pueden intuir las sirenas de los bomberos, salgo a la calle con paso firme, me siento fuerte y me alejo, lentamente, como si quisiera que ese momento durase toda la noche.
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